La apuesta de la UACH por la ciencia

Por: Mario Valdez

Existen países que decidieron construir su futuro sobre la base del conocimiento. Naciones que hace apenas algunas décadas enfrentaban enormes limitaciones territoriales, económicas o incluso de recursos naturales y que hoy figuran entre las economías más desarrolladas del mundo gracias a una decisión estratégica: invertir en educación, investigación e innovación.

Uno de los ejemplos más citados es Singapur. Un país pequeño, sin grandes recursos naturales y con múltiples desafíos desde su independencia. Sin embargo, apostó por la formación de capital humano, la investigación científica y el desarrollo tecnológico. Los resultados están a la vista.

Mientras tanto, en muchas regiones de América Latina continúa existiendo la tentación de considerar la investigación como un gasto secundario y no como una inversión de largo plazo. Se destinan recursos para atender problemas inmediatos, pero pocas veces se comprende que las soluciones permanentes suelen surgir precisamente de los laboratorios, los centros de investigación y las universidades.

Por ello resulta relevante el programa «Más Investigación, Más UACH».

La decisión de destinar recursos económicos para respaldar proyectos científicos representa mucho más que un apoyo financiero. Significa reconocer que el conocimiento tiene valor y que las universidades deben convertirse en generadoras de soluciones para los desafíos que enfrenta la sociedad.

Lo interesante es que la mayoría de las propuestas presentadas se encuentran relacionadas con problemáticas del estado y con temas alimentarios. Esto demuestra que la investigación no vive aislada de la realidad, sino que busca responder a necesidades concretas de la población.

Muchas veces la sociedad observa la investigación como una actividad lejana, reservada para especialistas o académicos. Sin embargo, gran parte de los avances que hoy forman parte de nuestra vida cotidiana nacieron precisamente de proyectos que en algún momento parecían pequeños o de alcance limitado.

La investigación científica requiere paciencia. Los resultados no siempre son inmediatos y los beneficios suelen observarse años después. Pero cuando una sociedad deja de invertir en conocimiento, el costo termina siendo mucho mayor que cualquier ahorro presupuestal.

También resulta significativo el crecimiento en el número de investigadores dentro de la Universidad Autónoma de Chihuahua. Pasar de 220 a 320 investigadores refleja una apuesta institucional por fortalecer una de las funciones sustantivas de toda universidad moderna.

La docencia forma profesionistas.

La extensión universitaria acerca la cultura y el conocimiento a la sociedad.

Pero la investigación es la que permite generar nuevas respuestas para problemas que aún no han sido resueltos.

Los retos que enfrenta Chihuahua en materia de agua, producción alimentaria, salud, tecnología, desarrollo económico y sustentabilidad requieren precisamente de más investigación y más innovación. Ninguno de estos desafíos encontrará soluciones duraderas únicamente mediante discursos o buenas intenciones.

Por ello resulta alentador observar que la universidad continúe fortaleciendo espacios para que docentes y estudiantes desarrollen proyectos de alto impacto.

Los países que avanzan son aquellos que entienden que la ciencia no es un lujo.

Es una necesidad.

Y las universidades que apuestan por la investigación terminan apostando también por el futuro de su sociedad.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *