Nobleza Obliga

Por: Mario Valdez

La universidades son espacios donde se forman profesionistas capaces de enfrentar los retos de su disciplina. Ingenieros, médicos, abogados, administradores, comunicadores y especialistas que habrán de incorporarse al mercado laboral y contribuir al desarrollo económico y social de sus comunidades.

Sin embargo, existe una misión igual de importante que muchas veces pasa desapercibida: la formación de ciudadanos comprometidos con los problemas de su entorno.

Por ello resulta valioso el donativo entregado por la Universidad Autónoma de Chihuahua a la Cruz Roja Mexicana, resultado de la aportación conjunta de estudiantes, docentes y personal administrativo.

Más allá de la cantidad recaudada, que sin duda representa un apoyo significativo para una institución que diariamente atiende emergencias y salva vidas, lo verdaderamente importante es el mensaje que envía una acción de esta naturaleza.

La solidaridad no surge de manera espontánea.

Es un valor que se construye, se fomenta y se fortalece mediante el ejemplo y la participación.

Vivimos en tiempos donde con frecuencia predominan el individualismo y la preocupación por los asuntos personales. Frente a ello, resulta necesario recordar que las sociedades funcionan mejor cuando existe disposición para colaborar y apoyar a quienes dedican su esfuerzo al bienestar colectivo.

La Cruz Roja Mexicana es una de esas instituciones que pocas veces aparecen en los titulares cuando todo marcha bien, pero cuya importancia se vuelve evidente en momentos de crisis, accidentes, desastres naturales o emergencias médicas.

Sus voluntarios y colaboradores están presentes cuando más se les necesita.

Por ello resulta justo reconocer el respaldo que recibe de distintos sectores de la sociedad.

También merece destacarse el papel de la universidad en este tipo de iniciativas. La educación superior no debe limitarse a la transmisión de conocimientos técnicos. La formación integral implica desarrollar sensibilidad social, empatía y conciencia sobre las necesidades de la comunidad.

Los estudiantes que participan en actividades solidarias aprenden una lección que difícilmente puede enseñarse únicamente desde los libros.

Aprenden que el conocimiento adquiere mayor valor cuando se pone al servicio de los demás.

El reconocimiento otorgado por la Cruz Roja mediante el Distintivo Diamante refleja precisamente una relación construida a través de años de colaboración y confianza mutua. No se trata únicamente de un agradecimiento institucional, sino del reconocimiento a una comunidad universitaria que ha decidido involucrarse en causas que benefician a toda la sociedad.

Chihuahua enfrenta múltiples desafíos en materia de salud, seguridad y atención de emergencias. Ninguna institución puede resolver por sí sola estas problemáticas. Se requiere la participación de gobiernos, organizaciones civiles, empresas, universidades y ciudadanos.

Por ello cada esfuerzo suma. Cada aportación cuenta.

Cada gesto de solidaridad contribuye a fortalecer el tejido social.

Al final, una universidad cumple mejor su misión cuando forma buenos profesionistas.

Pero cumple una misión aún más importante cuando forma personas capaces de comprender que el éxito individual tiene poco sentido si no existe disposición para contribuir al bienestar de los demás.

Porque las matemáticas, la medicina o el derecho pueden enseñarse en un salón de clases.

La solidaridad, en cambio, se aprende practicándola.

Es nuestra opinión.

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