Por: Mario Valdez
Cuando se habla de una universidad, con frecuencia la atención se concentra en sus aulas, laboratorios o programas educativos. Sin embargo, existe un indicador que pocas veces recibe la atención que merece: la capacidad de convocar al conocimiento, generar espacios de discusión y convertirse en punto de encuentro para especialistas de distintas partes del mundo.
La Universidad Autónoma de Chihuahua dio una muestra de ello durante octubre al convertirse en sede de tres importantes eventos académicos de carácter nacional e internacional. El Congreso Internacional de Cultura Física, el Congreso Mexicano de la Ciencia del Suelo y el Congreso Anual de la Asociación Mexicana de Estudios Internacionales no son actividades aisladas. Son evidencia de la fortaleza académica que la institución ha construido a lo largo de siete décadas.
En ocasiones se piensa que la grandeza de una universidad se mide únicamente por el número de estudiantes que atiende o por la infraestructura con la que cuenta. Sin embargo, las universidades verdaderamente consolidadas son aquellas capaces de generar diálogo académico, atraer investigadores, compartir conocimiento y convertirse en referencia dentro de distintos campos del saber.
Los tres congresos celebrados durante este mes reflejan precisamente esa diversidad.
Por un lado, la Facultad de Ciencias de la Cultura Física reunió a cientos de estudiantes, docentes y especialistas internacionales para discutir temas relacionados con la salud, la actividad física y la calidad de vida. En una sociedad donde el sedentarismo y los problemas de salud asociados continúan creciendo, resulta indispensable que las universidades impulsen la reflexión y el intercambio de experiencias sobre estos temas.
Por otra parte, el Congreso Mexicano de la Ciencia del Suelo abordó uno de los desafíos más importantes para el futuro del país. Hablar del suelo es hablar de producción de alimentos, sostenibilidad ambiental, conservación de recursos naturales y desarrollo económico. Chihuahua conoce perfectamente la importancia de estos temas debido a los retos que enfrenta en materia agrícola y de aprovechamiento responsable de sus recursos.
Finalmente, la llegada del Congreso de la Asociación Mexicana de Estudios Internacionales coloca a la universidad en el centro de debates relacionados con la globalización, la diplomacia, los derechos humanos, la seguridad internacional y el medio ambiente. Temas que hace apenas unas décadas parecían lejanos hoy forman parte de la vida cotidiana de cualquier sociedad conectada con el mundo.
Lo relevante de estos encuentros es que permiten a estudiantes y académicos acceder a conocimientos que difícilmente podrían obtener únicamente mediante los programas tradicionales de estudio. Escuchar especialistas de distintos países, confrontar ideas, debatir propuestas y construir redes de colaboración representa una experiencia formativa invaluable.
También es justo reconocer el esfuerzo institucional que implica organizar eventos de esta magnitud. Detrás de cada congreso existen meses de planeación, coordinación logística y trabajo académico que pocas veces son visibles para quienes asisten como participantes.
La coincidencia de estos tres eventos durante el marco del 70 aniversario de la Universidad Autónoma de Chihuahua tiene además un significado especial. Demuestra que la institución no solamente celebra su historia, sino que continúa fortaleciendo su presencia en áreas estratégicas del conocimiento.
Una universidad fuerte no es únicamente aquella que transmite información.
Es aquella que genera conocimiento, promueve el debate y se convierte en un espacio donde las ideas encuentran terreno fértil para crecer.
Los tres congresos realizados durante octubre son prueba de ello.
Son una muestra del músculo académico de una universidad que, a setenta años de distancia, continúa demostrando que el conocimiento sigue siendo su principal fortaleza.
