Por: Mario Valdez
Las ceremonias de graduación suelen estar llenas de emociones. Son el punto de llegada de años de esfuerzo, desvelos, exámenes, trabajos académicos y sacrificios personales. Sin embargo, también representan algo más importante: el comienzo de una nueva responsabilidad frente a la sociedad.
La graduación de 122 estudiantes de licenciatura y posgrado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Chihuahua permite reflexionar precisamente sobre el papel que desempeñan los profesionistas formados en áreas tan sensibles como la comunicación, las relaciones internacionales y la administración pública.
A diferencia de otras disciplinas, quienes egresan de estas áreas tendrán una influencia directa en la construcción de las instituciones, en la generación de políticas públicas y en la manera en que la sociedad comprende la realidad que le rodea. Por ello, su formación no puede medirse únicamente por los conocimientos adquiridos, sino también por el compromiso ético que asumen al incorporarse a la vida profesional.
Durante la ceremonia, el alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, recordó a los graduados la importancia de la gratitud y de la perseverancia. Son dos elementos que muchas veces pasan desapercibidos, pero que terminan marcando la diferencia en cualquier trayectoria profesional.
Detrás de cada profesionista existe una historia compartida. Padres de familia, maestros, amigos y compañeros forman parte de un proceso que difícilmente puede recorrerse en solitario. Reconocer ese acompañamiento no es solamente un acto de cortesía, sino una muestra de madurez personal.
La perseverancia también merece atención especial.
Vivimos en una época donde con frecuencia se exaltan los resultados, pero pocas veces se habla del esfuerzo necesario para alcanzarlos. Los jóvenes que hoy reciben un título universitario conocen perfectamente el significado de enfrentar obstáculos, adaptarse a cambios y mantener el compromiso con una meta a largo plazo.
Por otra parte, resulta significativo que esta generación se gradúe cuando la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales celebra 55 años de existencia. Más de medio siglo formando comunicadores, internacionalistas y administradores públicos habla de una institución que ha contribuido de manera importante al desarrollo de Chihuahua y del país.
Las universidades no solamente preparan profesionistas. También construyen liderazgos, fortalecen instituciones y generan ciudadanos capaces de participar activamente en la vida pública. Cada generación que egresa representa una nueva oportunidad para mejorar la sociedad desde distintos ámbitos de acción.
Particularmente en carreras relacionadas con la comunicación y la administración pública, los desafíos son cada vez mayores. La desinformación, la polarización social, la transformación tecnológica y las nuevas exigencias de transparencia demandan profesionistas preparados para actuar con responsabilidad y sentido crítico.
Por ello la graduación no debe entenderse como el final de un proceso educativo. En realidad, marca el inicio de una etapa donde el conocimiento adquirido deberá ponerse al servicio de la comunidad.
Los títulos universitarios representan una conquista personal, pero también una responsabilidad social.
La sociedad deposita expectativas en quienes han tenido acceso a la educación superior. Espera capacidad, compromiso y la disposición de contribuir al bien común desde el ámbito profesional que cada uno elija.
Los estudiantes cumplieron una meta importante.
Ahora comienza el verdadero reto: demostrar que los conocimientos adquiridos pueden transformarse en acciones que beneficien a la comunidad que hizo posible su formación.
Es nuestra opinión.
