El futuro se programa hoy

Por: Mario Valdez

La idea de que ciertas profesiones y áreas del conocimiento estaban, hasta hace algunos años, reservadas para hombres, mientras que otras parecían más adecuadas para las mujeres. Aunque la sociedad ha avanzado de manera importante en el reconocimiento de la igualdad de oportunidades, todavía existen espacios donde esa brecha continúa siendo evidente.

Las áreas relacionadas con la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas son un claro ejemplo de ello.

Por esa razón eventos como «Girl Powered México 2025» adquieren una relevancia especial. Más allá de una competencia de robótica o de un encuentro académico, representan una oportunidad para demostrar que el talento no depende del género, sino de la preparación, la disciplina y las oportunidades que cada persona tiene para desarrollarlo.

La realización de este campeonato en la Universidad Autónoma de Chihuahua deja un mensaje alentador. Más de 800 niñas participaron en actividades relacionadas con la robótica, la inteligencia artificial, el internet de las cosas y otras áreas tecnológicas que definirán buena parte del futuro económico y social de las próximas décadas.

Lo importante es entender que estas actividades no buscan privilegios ni ventajas especiales.

Muchas niñas crecen sin imaginarse como ingenieras, científicas, investigadoras o desarrolladoras tecnológicas porque durante años esos referentes estuvieron ausentes en su entorno. Cuando observan a otras jóvenes participando, compitiendo y destacando en estas disciplinas, descubren que esos caminos también están a su alcance.

Esa es quizá la mayor aportación de este tipo de encuentros.

La construcción de referentes.

México necesita más ingenieros, más científicos y más especialistas capaces de enfrentar los desafíos tecnológicos que ya forman parte de nuestra realidad cotidiana. Pero también necesita que ese talento surja de todos los sectores de la sociedad y no solamente de una parte de ella.

Resulta significativo que en apenas tres años este campeonato se haya convertido en un referente internacional y en el único evento de mujeres que otorga pases a competencias mundiales. Ello demuestra que cuando existen organización, visión y compromiso, es posible crear espacios que impulsen cambios importantes.

También es necesario reconocer el papel de las universidades en este proceso. Las instituciones de educación superior tienen la responsabilidad de formar profesionistas, pero también de derribar barreras que durante años limitaron el acceso de muchas personas a determinadas áreas del conocimiento.

La Universidad Autónoma de Chihuahua ha entendido que la inclusión no consiste únicamente en abrir las puertas de sus aulas, sino en generar condiciones para que más jóvenes descubran sus capacidades y desarrollen su potencial.

El mundo que viene estará marcado por la inteligencia artificial, la automatización, la robótica y las nuevas tecnologías. Quienes participen en su desarrollo tendrán una enorme influencia sobre el rumbo de nuestras sociedades.

Por eso resulta fundamental que las niñas y jóvenes encuentren espacios para descubrir que también pueden ser protagonistas de esa transformación.

Porque el talento está presente en todas partes.

Lo que hace falta son oportunidades para demostrarlo.

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