Gobernar también se aprende

Por: Mario Valdez

Existe una idea equivocada que suele aparecer cada vez que se habla de la función pública. Se piensa que basta con ocupar un cargo para saber ejercerlo correctamente. La realidad demuestra exactamente lo contrario.

Gobernar, administrar recursos públicos, diseñar políticas públicas y brindar servicios eficientes a la ciudadanía requiere preparación, actualización constante y una profunda comprensión de los problemas que enfrenta la sociedad.

Por ello resulta relevante el convenio firmado entre la Universidad Autónoma de Chihuahua y la Secretaría de la Función Pública del Gobierno del Estado.

La decisión de otorgar becas para que servidores públicos cursen estudios de licenciatura y maestría en áreas relacionadas con la administración pública representa una apuesta por la profesionalización de quienes tienen la responsabilidad de tomar decisiones que impactan directamente en la vida de miles de ciudadanos.

Con frecuencia los mexicanos exigimos mejores gobiernos, instituciones más eficientes y servicios públicos de mayor calidad. La exigencia es legítima, pero también debemos comprender que la mejora institucional requiere invertir en la preparación de las personas que integran dichas estructuras.

Ninguna organización puede aspirar a resultados distintos si mantiene los mismos conocimientos, métodos y prácticas de siempre.

La capacitación permanente debe convertirse en una característica natural del servicio público moderno.

Los retos que enfrentan las administraciones gubernamentales son cada vez más complejos. Transparencia, rendición de cuentas, gobierno digital, atención ciudadana, planeación estratégica y evaluación de políticas públicas son temas que demandan conocimientos especializados y actualización constante.

Por ello resulta acertado que cien servidores públicos tengan acceso a estudios relacionados con la Administración Pública y Ciencia Política, mientras que otros veinte podrán fortalecer su formación mediante estudios de posgrado.

Más allá de las cifras, lo importante es el mensaje.

La profesionalización no debe entenderse como un privilegio, sino como una obligación de quienes tienen responsabilidades públicas.

También resulta positivo que sea una institución educativa como la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales la encargada de contribuir a esta formación. Históricamente las universidades han sido espacios donde se analizan los fenómenos políticos, administrativos y sociales que influyen en la vida colectiva.

La academia y el gobierno no deben caminar por rutas separadas.

Por el contrario, una sociedad obtiene mejores resultados cuando el conocimiento generado en las universidades encuentra aplicación práctica en las instituciones encargadas de servir a la ciudadanía.

Por supuesto, un título universitario por sí solo no garantiza un buen desempeño. La ética, el compromiso y la vocación de servicio continúan siendo elementos indispensables para cualquier servidor público.

Sin embargo, la preparación académica proporciona herramientas que permiten tomar mejores decisiones y comprender con mayor profundidad los desafíos que enfrenta la administración pública contemporánea.

La ciudadanía merece instituciones eficientes, transparentes y cercanas a las personas.

Y para lograrlo se necesitan servidores públicos cada vez mejor preparados.

Porque administrar un gobierno implica una enorme responsabilidad.

Y como cualquier profesión, gobernar también se aprende.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *