Por Mario Valdez
Durante años se ha repetido una verdad que pocas veces se traduce en acciones concretas: los países que invierten en ciencia e investigación suelen construir mejores condiciones para su desarrollo económico, social y tecnológico. No es casualidad que las naciones con mayores niveles de bienestar sean también aquellas que destinan importantes recursos a la generación de conocimiento.
Por ello resulta alentador observar el crecimiento de la investigación dentro de la Universidad Autónoma de Chihuahua.
La celebración del IV Encuentro de Investigadores UACH-SNII no solamente representa una actividad académica más dentro del calendario universitario. Refleja la consolidación de una comunidad científica que continúa creciendo y que busca responder a los desafíos que enfrenta el estado desde múltiples disciplinas.
La presencia de más de 450 investigadores confirma que la investigación universitaria atraviesa una etapa de fortalecimiento. Detrás de cada proyecto existen horas de trabajo, análisis, experimentación y búsqueda de respuestas para problemas que afectan directamente a la sociedad.
Resulta particularmente relevante que buena parte de estos esfuerzos estén orientados a temas estratégicos para Chihuahua.
El agua, la salud, la seguridad alimentaria, la sustentabilidad agropecuaria, la biotecnología y las ciencias sociales no son asuntos menores. Son temas que determinarán buena parte del futuro de nuestra entidad durante las próximas décadas.
La historia demuestra que las soluciones duraderas rara vez surgen de la improvisación.
Surgen del conocimiento.
De la investigación rigurosa.
De la capacidad de formular preguntas y encontrar respuestas sustentadas en evidencia.
También merece destacarse el impulso a la denominada ciencia abierta. Durante mucho tiempo parte del conocimiento generado en universidades y centros de investigación permaneció limitado a círculos especializados. Hoy existe una tendencia mundial para facilitar el acceso a la información científica y promover una mayor colaboración entre investigadores, instituciones y sociedad.
La ciencia adquiere mayor valor cuando logra salir de los laboratorios y llegar a quienes pueden beneficiarse de ella.
Otro aspecto que merece reconocimiento es la creciente participación de mujeres dentro de la comunidad científica universitaria. Durante décadas la investigación estuvo marcada por importantes desigualdades de participación. Que más de la mitad de quienes integran el Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores dentro de la UACH sean mujeres representa un avance significativo que fortalece la diversidad y enriquece la producción académica.
Sin embargo, también conviene recordar que la investigación requiere apoyo constante.
La generación de conocimiento no produce resultados inmediatos. Se trata de una inversión de largo plazo cuyos beneficios muchas veces tardan años en reflejarse plenamente. Precisamente por ello se necesita visión institucional y compromiso permanente para sostener estos esfuerzos.
Los cinco millones de pesos destinados a proyectos de investigación representan una señal positiva, pero también recuerdan que la ciencia necesita recursos, infraestructura y condiciones adecuadas para continuar creciendo.
Las universidades tienen tres grandes responsabilidades: formar profesionistas, preservar la cultura y generar conocimiento.
Cuando una institución logra avanzar simultáneamente en estos tres frentes, fortalece su papel como agente de transformación social.
La UACH parece haber entendido que los retos del presente y del futuro no podrán resolverse únicamente con buenas intenciones.
Se necesitarán ideas.
Se necesitará innovación.
Y sobre todo, se necesitará ciencia.
Porque las sociedades que apuestan por el conocimiento suelen encontrar mejores respuestas a sus problemas.
Y porque invertir en investigación nunca es un gasto.
Es una inversión en el futuro.
Es nuestra opinión.
