Por: Mario Valdez
Las universidades tienen la responsabilidad de observar la realidad social y responder a ella mediante la formación de profesionistas capaces de enfrentar los desafíos de su tiempo. La educación superior no puede permanecer inmóvil mientras las necesidades de la sociedad evolucionan constantemente. Por ello resulta positivo que la Universidad Autónoma de Chihuahua continúe ampliando su oferta académica con programas que buscan responder a problemáticas y demandas cada vez más evidentes.
El anuncio de nuevas carreras como Veterinaria, Criminología y Psicología refleja precisamente esa capacidad de adaptación que deben tener las instituciones educativas modernas. Cada una de estas disciplinas responde a necesidades concretas, pero particularmente llama la atención la apertura de la licenciatura en Psicología en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales.
Durante años, la salud mental fue un tema relegado a un segundo plano dentro de las prioridades públicas. Se hablaba de infraestructura, economía o seguridad, pero pocas veces se reconocía la magnitud de los problemas emocionales y psicológicos que enfrentan miles de personas. Hoy la realidad es distinta.
Los casos de ansiedad, depresión, adicciones, violencia intrafamiliar y conductas de riesgo han dejado claro que la salud mental no puede seguir siendo considerada un asunto secundario. Las nuevas generaciones enfrentan desafíos que hace apenas unas décadas eran poco comunes. El aislamiento social, la presión constante de las redes digitales, la incertidumbre económica y la dificultad para construir proyectos de vida sólidos han generado escenarios que requieren atención profesional especializada.
Por ello la apertura de la carrera de Psicología merece una reflexión particular.
No se trata únicamente de crear una nueva opción educativa. Se trata de formar profesionistas que en los próximos años tendrán la responsabilidad de acompañar, orientar y atender a personas que enfrentan problemas cada vez más complejos. La demanda de psicólogos continúa creciendo en escuelas, empresas, hospitales, instituciones públicas y organizaciones sociales.
Los acontecimientos recientes han demostrado que la salud mental se ha convertido en una prioridad social. Las propias universidades han tenido que fortalecer sus mecanismos de atención psicológica para responder a las necesidades de sus estudiantes. Esto confirma que existe un campo de acción amplio y una necesidad real de especialistas capacitados.
También resulta relevante el anuncio de la especialidad en Psiquiatría que se desarrollará en colaboración con la Universidad Autónoma de Nuevo León. La combinación entre formación psicológica y atención psiquiátrica representa una oportunidad para fortalecer la capacidad de respuesta de las instituciones de salud frente a problemas que afectan a miles de familias.
Por supuesto, la incorporación de carreras como Veterinaria y Criminología también responde a necesidades importantes. El bienestar animal, la seguridad pública, la investigación criminal y el desarrollo de actividades productivas requieren profesionistas altamente capacitados. Sin embargo, pocas áreas reflejan con tanta claridad las necesidades actuales de la sociedad como la salud mental.
Las universidades cumplen mejor su función cuando logran anticiparse a los desafíos del futuro. Formar profesionistas no consiste únicamente en responder a la demanda laboral inmediata, sino en preparar a quienes tendrán la responsabilidad de atender los problemas que definirán a las próximas generaciones.
La Universidad Autónoma de Chihuahua parece entender esa realidad. La apuesta por nuevas carreras y especialidades demuestra una visión que busca vincular la formación académica con las necesidades concretas de la sociedad.
Porque educar no consiste solamente en transmitir conocimientos.
También implica preparar a las personas que ayudarán a resolver los problemas más importantes de su tiempo.
Mario Valdez, profesor tiempo completo, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UACH.
