Renueva tu esperanza. La lucha de la juventud contra la tiranía posmoderna

POR: PBRO.FERNANDO ALBITER

La sociedad posmoderna es salvaje, fría y despiadada. Con la verdadera fe ha perdido la misericordia y esa calidez que brota naturalmente de la caridad predicada por la Iglesia. Creo que ese entorno es particularmente hostil con el joven, porque la sociedad dejó de ser paternalista para ser consumista, es un tirano que nos dice cómo hablar, qué vestir, qué escuchar y cómo debemos ser. El joven en los albores la vida se siente ya abrumado por esta tiranía. Sin embargo, joven amigo mío, tú eres la esperanza del futuro y debes sobreponerte a esta dictadura de la opinión; pero, ¿qué podemos hacer? Será bueno recordar lo que Chesterton[1] nos enseñó: “El joven moderno no cambiará nunca su entorno porque siempre está cambiando sus ideas”.

Tú eres la palanca del cambio. Pero debes rebelarte contra esta corriente pesimista para romper el patrón enfermizo que esta sociedad te quiere imponer. No es mi intención indagar las causas de este pesimismo nauseabundo que nos rodea, porque no me interesa, me interesas tú, porque eres el objetivo de ataques constantes. Joven amigo mío, el problema es que te han hecho creer que no sirves para nada y no serás nadie en la vida, pero con toda una vida por delante y Dios de parte eres capaz de hacer todo[2] lo que te propongas.

Quiero convencerte de cerrar tus oídos a las voces de aquellos que pretenden hundirte en los abismos de la desesperación nacidos en el pecado y alimentados por el misterio de iniquidad[3]. Te mostraré las ideas estables, nacidas del Evangelio, que tienen la fuerza para resistir el viento de las opiniones volubles de la posmodernidad.

Hay gran desánimo y desconfianza en los jóvenes.

Desconozco tu estado de ánimo. Pero sé que en algún momento has sentido desánimo o has visto a un compañero hundido en la aflicción de sentir que no sirve para nada. Las causas que provocan este desánimo en la juventud son numerosas, desde educadores sin tino y empatía hasta la misma dureza de la vida. Pero creo que la verdadera causa está una raíz más profunda, en la inexperiencia del fracaso; no estás habituado a fallar y cuando fracasas no entiendes lo que sucede, en ese momento deberías tener a tu lado un mentor experimentado que te explique la situación y te ayude a superarlo, pero tristemente son raros esos mentores el día de hoy.

El día de ayer[4] te expliqué las razones y la manera para aprovechar las adversidades, pero hoy me quiero concentrar en ti. Cuando te equivocas suceden muchas cosas en ti que debes conocer para poder salir adelante. En primer lugar, tus emociones se agolpan provocando pensamientos negativos: “soy un inútil”, “no sirvo para nada”, “por más que lo intento, es imposible”.

Estos pensamientos sumados a la impericia de tus formadores crean una especie de niebla que oscurece tu entendimiento. Dejas de ver las cualidades preciosas que enriquecen tu alma para ver solo tus errores, debilidades y fallos. Aunque no veas tu potencial, ahí está. Reflexiona en el hecho de que toda debilidad es una fortaleza sin ejercitar. Por ejemplo, reprobaste un examen a pesar de estudiar; el primer pensamiento será que no sirves para estudiar, pero te hago una pregunta, ¿no sabes acaso mil cosas más? ¿Dónde y cómo las aprendiste? No te falta capacidad, sino disciplina y el ejercicio correcto. Para desarrollar tu potencial necesitas un maestro[5] que te conozca y oriente el camino de tu desarrollo.

La juventud está hecha para luchar.

En el desembarco de Normandía, la edad promedio de los soldados de ambos bandos era de solo 20 años, aquella era una juventud en la que el coraje y la determinación brillaron en medio de los horrores de la guerra. Esta valentía encarna la afirmación de Paul Claudel[6] de que “la juventud no se hizo para el placer, sino para el heroísmo”, pues aquellos jóvenes combatientes demostraron una fuerza inquebrantable para cumplir la misión que se les habían encomendado.

Si hojeamos la historia encontraremos ecos de estas hazañas en Malvinas, España, Roma y tantos hechos heroicos que es imposible recordar ahora. No estoy haciendo una apología de la guerra, sino poniendo ante tus ojos el ejemplo que refleja la misma fuerza encerrada en tu alma, esos jóvenes tuvieron las mismas inquietudes y temores que tú, quizá su capacidad era inferior a la suya, pero pidieron superar esos obstáculos y escribieron con gloria su nombre en las crónicas de la historia.

En la juventud tienes todo para triunfar: tiempo, energías y cualidades ocultas. Nunca debes olvidar esta verdad, quien desprecia la juventud es porque desperdició la suya o no supo madurar, de manera que desprecia lo que nunca conoció.

No hagas caso a quienes pretenden convencerte de que eres un inútil. Nadie nació siendo sabio, fuerte ni grande[7]. La perfección es fruto de la constancia y el trabajo, no del talento o la ayuda que te pueden dar el dinero o tu familia. Gonzalo Pizarro cuidaba puercos de joven y no tenía un quinto cuando llegó a América, pero su incansable esfuerzo y determinación lo llevaron a convertirse en uno de los conquistadores más grandes de la historia, demostrando que la grandeza es fruto del esfuerzo y la perseverancia.

¿Qué hago si no tengo motivación alguna?

Anteriormente, [8] explicamos que la motivación es el impulso más importante a la hora de iniciar, pero innecesario al momento de continuar, ese trabajo le corresponde a la disciplina. Pero tocante al desánimo es crucial la motivación, por eso no debes descuidarla, debes procurar una sana motivación.

Debemos establecer como principio fundamental que los motivos no son las emociones. Modernamente, se identifica la motivación con la emoción; esto es un error terrible de consecuencias catastróficas. El motivo[9] es la razón para hacer algo, motivación, por tanto, es ver la meta como algo grande y positivo que podemos conseguir. Quizá el problema resida en que muchas metas grandes para el ser humano son excesivamente costosas y con comienzos muy duros. Pero si tienes principios definidos y elevados, jamás te faltará la motivación[10].

Créeme, realmente te entiendo si estás decepcionado de la vida y la humanidad, sin embargo, no debes rendirte. Naciste para mayores cosas, estás hecho para el cielo y debes elevarte sobre las miserias humanas. Así que sacude el lodo, alza tu cabeza, busca un maestro que te guíe y emprende el camino hacia la perfección.

¡Es hora de levantarte!

Nos están atrapando los desafíos de la sociedad posmoderna con una tiranía consumista que impone cómo vivir, pensar y sentir. Debes rechazar esta corriente pesimista, y aprender de los errores para desarrollar la resiliencia que te lleve a superar las dificultades. Contempla con atención los ejemplos de valentía y determinación que, a lo largo de la historia, los jóvenes de otras épocas han realizado; debes recordar que tu potencial es ilimitado y que, con la gracia de Dios, alcanzarás la grandeza con perseverancia y el esfuerzo.

Hijo mío, levanta tu mirada hacia las estrellas y confía en que, tras la oscura noche de la tristeza, la luz del amanecer siempre resplandece con nuevas esperanzas. El sufrimiento, aunque amargo, puede ser la fragua que temple tu alma y te acerque a la perfección divina. Toma las pruebas de la vida con humildad y gratitud, pues ellas te moldearán en una versión más sabia de ti mismo. Recuerda que los caminos más arduos conducen a las metas más elevadas, y que la fe en el propósito divino puede guiarte a través de las penurias. No temas, pues mejores cosas vendrán tras la noche de la tristeza, y tu destino es grande si sigues el llamado a la virtud y la verdad.

[1] G. K. Chesterton. Ortodoxia. (México: Porrúa, 2014) p. 93.

[2] Filip. IV, 13: “Todo lo puedo en Aquel que me conforta”.

[3] 2 Tes. II, 6: “El hecho es que ya va obrando o formándose el misterio de iniquidad; entretanto, el que está firme ahora, manténgase, hasta que sea quitado el impedimento”.

[4] https://comunidaddelacruz.wordpress.com/2024/04/16/los-fallos-y-problemas-maestros-de-la-vida-y-causa-de-experiencia/

[5] https://comunidaddelacruz.wordpress.com/2024/04/13/necesidad-de-un-guia-en-la-vida-joven-no-estas-solo-acude-a-quien-te-pueda-orientar/

[6] Paul Claudel (1868-1955) fue un poeta, dramaturgo, novelista y diplomático francés. Es conocido por su estilo poético y sus obras literarias cargadas de simbolismo y espiritualidad. Claudel se convirtió al catolicismo a los 18 años y esta fe influyó profundamente en su obra. Entre sus obras más conocidas se encuentran las obras de teatro «El zapato de raso», «El intercambio», y «Anuncio hecho a María», así como numerosos poemas y ensayos.

Además de su carrera literaria, Claudel también tuvo una destacada carrera diplomática. Representó a Francia en varios países, incluyendo China, Japón, Estados Unidos y Brasil. Fue un defensor activo de la cultura y la religión en su trabajo diplomático y literario. Su hermana, Camille Claudel, fue una escultora famosa.

[7] Tihamer Toth. El joven de carácter. (Argentina: Editorial Poblet, 1940)

[8] https://comunidaddelacruz.wordpress.com/2024/04/12/disciplina-el-unico-camino-a-la-grandeza-sal-del-pantano-de-la-mediocridad/

[9] Enrique Rojas. La conquista de la voluntad. (Espasa: Edición de Kindle) p. 10.

[10] https://comunidaddelacruz.wordpress.com/2024/04/15/principios-inquebrantables-la-fuerza-de-la-fe-y-la-vida-cristiana/

Tomado de www.comunidaddelacruz.wordpress.com

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