EN DÍAS PASADOS, en una transmisión de YouTube, el politólogo argentino Agustín Laje tuvo una conversación con el activista autodenominado de derecha Eduardo Verástegui, donde realizaron un análisis del proceso electoral que se llevó a cabo en nuestro país el pasado 2 de junio.
Entre lo mucho que se platicó, destacaron una serie de puntos en los que se señaló que la contienda no prendió, al menos por parte de la oposición, porque se ofrecía un mismo sistema socialista, solo que, en el caso de Xóchitl, en un sentido poco más moderado, pero con pocos contrastes.
Tanto Laje como Verástegui pusieron el dedo en la llaga al señalar que el PAN dejó de ser un partido de derecha que representara los valores de vida, familia y libertad, luego de “meterse entre las sábanas” con su archienemigo histórico, el PRI y el PRD, que representa una izquierda debilitada.
Durante la transmisión se anunció la creación del Movimiento VIVA MÉXICO, el cual pretende Verástegui que se convierta a corto plazo en una opción política que rescate la lucha por los valores y que represente al sector mexicano que se encuentra asqueado de la política, por tratarse de los mismos protagonistas con intereses particulares.
EN ESA MISMA TÓNICA, el Partido Acción Nacional, como se mencionó anteriormente en este mismo espacio, debe hacer un riguroso análisis para determinar cuál será su papel de aquí en adelante.
Damián Zepeda, figura importante en el panismo nacional, desde los inicios de la Alianza PRI-PAN-PRD levantó la voz al denunciar que era un grave error aliarse con los partidos que tanto daño le habían hecho a México. Argumentaba que Acción Nacional tenía las bases para dar la pelea por sí solo, sin necesidad de alianzas que serían más dañinas que de ayuda.
Al parecer, el tiempo le dio la razón ahora que el futuro de la Alianza es incierto. La incapacidad de Marko Cortés y la ambición de Alito Moreno únicamente les dio para asegurar por unos años su futuro político, pero dejan una estructura panista al punto del knock out.
La soberbia de los panistas, al creerse dueños del partido, así como el abandono de los postulados que le dieron identidad a Acción Nacional, parece ser que será la tumba de lo que un día fue una opción genuina para el país. Ojo en Chihuahua, donde con platillo y bombo anuncian que ganaron todo, pero habrá que ver cuántos son realmente del PAN, no vaya a ser que le hayan dado gato por liebre.
BIEN DECÍA NAPOLEÓN que la victoria tiene mil padres, mientras la derrota es huérfana.
Es lamentable el papelón que andan haciendo del PRI y el PAN al levantar la bandera de fraude electoral y al exigirle al INE el conteo de votos; lo único que está generando es fortalecer la narrativa que por años López Obrador ha tejido en contra de la autoridad electoral y con miras a desaparecerla.
Una razón más para minar la confianza de la ciudadanía en los partidos políticos, puesto que hace unas semanas, convocados por una preocupación genuina, salieron a defender al Instituto Nacional Electoral, que hoy se convierte en blanco de esos que dijeron defenderlo.
