Por: Mario Valdez
El deporte universitario representa mucho más que una competencia por medallas o trofeos. En cada disciplina se reflejan meses de entrenamiento, sacrificio, disciplina y trabajo en equipo, valores que forman parte esencial de la educación integral que deben ofrecer las universidades.
La Universidad Autónoma de Chihuahua será sede de la etapa regional de la Universiada, uno de los eventos deportivos estudiantiles más importantes del norte del país. Durante varios días, atletas de Chihuahua y Durango buscarán obtener su pase a la siguiente fase en disciplinas que van desde el ajedrez hasta el atletismo, pasando por deportes de conjunto que exigen coordinación, estrategia y carácter.
Ser anfitrión implica una responsabilidad importante. No solamente se trata de disponer instalaciones adecuadas o garantizar una correcta organización. También representa una oportunidad para mostrar la capacidad de la universidad y proyectar la calidad de sus programas deportivos ante instituciones de toda la región.
La Universiada constituye además una vitrina para miles de jóvenes que combinan las exigencias académicas con el alto rendimiento deportivo. Muchas veces se olvida que detrás de cada atleta universitario existe un estudiante que también enfrenta exámenes, tareas y responsabilidades escolares.
Resulta positivo que Chihuahua continúe consolidándose como sede de eventos deportivos de relevancia. El deporte fomenta hábitos saludables, fortalece el sentido de pertenencia y aleja a los jóvenes de problemáticas que afectan a nuestra sociedad. Cada cancha, gimnasio o pista deportiva representa también un espacio de formación humana.
Ahora corresponde a las delegaciones universitarias salir a competir y demostrar lo aprendido dentro y fuera de las aulas. Porque en el deporte, como en la vida, hay momentos en los que simplemente toca salir a la cancha y sacar la casta.
